Tu oficio
Web y programa de stock para tienda y almacén.
Te enteras de que algo se ha acabado cuando te lo pide un cliente. La 38 en negro figura en el ordenador y resulta que está puesta en el maniquí del escaparate. Y el proveedor tiene un pedido mínimo, así que o pides ahora o pides el mes que viene. Empieza abriendo el control de existencias.
Web desde 190 €
- Se abre sin registrarse
- Precio cerrado por escrito
- Sin cuota obligatoria
- El código se te cede
El descuadre no aparece en el inventario. Aparece delante del cliente.
«Me entero de que se ha acabado cuando me lo pide un cliente.»
«En el ordenador pone que queda una, pero esa una lleva tres semanas en el escaparate.»
«Este proveedor sirve en veinte días y tiene pedido mínimo. Si me despisto, me quedo un mes sin la referencia que más vendo.»
«Hago inventario en enero, me sale un descuadre, y no tengo forma de saber de cuándo viene.»
Una tienda no tiene un problema de existencias: tiene un problema de variantes. Un modelo de zapato en seis tallas y tres colores no son diez artículos: son dieciocho, y cada uno se acaba por su cuenta. Por eso el control que funciona en un almacén de cajas iguales no funciona en una tienda, y por eso tanta gente acaba llevándolo de memoria.
Y hay una segunda cosa que no se ve en ninguna hoja de cálculo: el pedido mínimo y el plazo de reposición de cada proveedor. Saber que quedan dos unidades no sirve de nada si no sabes que ese proveedor tarda veinte días y sólo sirve pedidos de más de trescientos euros. La decisión de pedir no depende de lo que queda: depende de lo que queda más lo que tarda.
- 10:20Un cliente pide una talla. Se mira en el ordenador, se mira en el almacén y se mira en el escaparate. Tres sitios para una pregunta.
- 11:45Entra mercancía. Se coloca en la tienda y el albarán se queda en el mostrador para meterlo «luego».
- 13:30Alguien pregunta por WhatsApp si tienes una referencia. Hay que ir a mirarlo físicamente y volver a contestar.
- 17:00Se detecta que falta la referencia que más se vende. El proveedor sirve en veinte días. Veinte días sin venderla.
- 19:30Se cierra. Los albaranes del día siguen en el mostrador. Mañana entran otros.
- eneroInventario anual. Descuadre. No hay forma de saber si fue un robo, un error de entrada, una devolución mal hecha o una venta sin registrar.
El descuadre de enero es la factura de los once meses anteriores. No se arregla contando mejor en enero: se arregla apuntando en el momento, que es cuando cuesta cinco segundos.
Míralo funcionando
Abre las existencias y fíjate en el mínimo por referencia.
Ábrelo y haz esto: baja una cantidad por debajo del mínimo y mira cómo entra sola en la lista de pedido, agrupada por proveedor. Esa agrupación es lo que de verdad usa una tienda, porque tú no pides artículo a artículo: pides al de las cinco de la tarde del martes, y pides todo lo suyo de golpe para llegar a su mínimo.
Cómo leer esta demostración
El programa es real; los artículos de dentro, no. Están inventados a propósito para que puedas trastear.
Lo que escribas no sale de tu equipo. No hace ni una petición a internet. Lo guarda tu navegador y «Reiniciar la demo» lo borra. Compruébalo con la pestaña de red.
Lo que la demo no trae, y en tu tienda es lo primero: las variantes. Aquí cada artículo es uno. En una tienda de ropa o de calzado, cada artículo son quince, y hay que poder ver de un vistazo qué tallas te quedan de un modelo y cuáles están agotadas. Eso, y el pedido mínimo de cada proveedor, es lo que se añade en el tuyo.
Si además vendes a otros negocios y les facturas a crédito, mira la demo de cobros pendientes. Quién te debe qué, desde cuándo y con el aviso ya escrito. Avisa; no reclama: aprobar el texto es la acción de una persona. Abrir los cobros pendientes.
Qué se monta normalmente en una tienda
Por orden de lo que más se nota, no de lo que es más vistoso.
- Existencias por variante. Modelo, talla y color como tres cosas distintas, con la vista de «de este modelo me quedan la 39 y la 44». Es el punto donde fallan casi todas las hojas de cálculo de tienda.
- El mínimo por referencia, calculado con el plazo del proveedor. No «avísame cuando queden dos», sino «avísame cuando queden las que voy a vender mientras tarda en llegar el pedido». Es la misma idea con veinte días de diferencia.
- El pedido agrupado por proveedor, con su pedido mínimo a la vista. Para saber si te falta poco para llegar al mínimo y te compensa añadir algo, en vez de descubrirlo cuando te devuelven el pedido.
- La entrada de mercancía contra albarán, en el momento. Con el móvil, leyendo el código de barras, en el pasillo. Si hay que ir al ordenador a teclear referencias, los albaranes seguirán durmiendo en el mostrador.
- El escaparate y el probador contados como sitios. Para que «queda una» signifique algo. Una unidad puesta en el maniquí no está disponible para vender, y si el programa no lo sabe, el programa miente.
- La reserva para recoger en tienda. El cliente ve en la web que tienes su talla, la reserva y pasa a por ella. Es lo que convierte tu almacén en un argumento frente a comprar por internet, en vez de en un problema.
- La consulta de disponibilidad por WhatsApp resuelta sin ir a mirar. Porque hoy media tienda contesta a «¿tenéis la 41?» levantándose y andando.
- El fichaje, si tienes turnos. Relevos, refuerzos de campaña y gente que cubre de una tienda a otra.
Qué no te vamos a hacer
Se dice ahora y no cuando llega la factura.
- Una tienda en línea grande con pasarela de pago, transportistas y devoluciones. Es otro negocio, con otro riesgo y otro presupuesto, y hay plataformas que lo hacen mejor y más barato de lo que lo haríamos nosotros. Catálogo con reserva para recoger en tienda, sí; comercio electrónico completo, no.
- El TPV ni el programa que emite tickets y facturas. No desarrollamos software de facturación ni libros registro de IVA o de IRPF. Sí podemos leer del tuyo para que las ventas descuenten existencias.
- La conexión con el catálogo del proveedor actualizada sola. Cada distribuidor publica lo que quiere y como quiere. Si el tuyo tiene una forma de conectarse, se usa; si no, se carga a mano y te lo decimos antes de presupuestar.
- El etiquetado electrónico de los lineales. Es hardware, tiene su proveedor y su coste, y no es lo nuestro.
- Decirte qué precio tienes que poner ni cómo anunciar una rebaja. Te montamos el sitio donde queda guardado el histórico de precios, que es lo que te hace falta para poder demostrarlo. Lo que anuncias es tuyo.
Lo que te obliga a ti
Tres normas de comercio que se pasan por alto.
Hoy es 23 de septiembre de 2026. Sin alarmas y sin fechas inventadas.
En una rebaja hay que enseñar el precio más bajo de los treinta días anteriores
Desde la transposición de la directiva conocida como Ómnibus, cuando anuncias una reducción de precio tienes que indicar también el precio más bajo que hayas aplicado a ese producto en los treinta días anteriores. No el precio de tarifa, ni el precio recomendado: el más bajo que tú aplicaste.
Esto tiene una consecuencia muy poco glamurosa y muy práctica: necesitas el histórico de precios de cada referencia, y necesitas poder enseñarlo. Si los precios los cambias directamente en el TPV encima del anterior, ese histórico no existe en ningún sitio y la afirmación que pones en el cartel no la puedes sostener.
Por eso, en una tienda, el programa guarda cada cambio de precio con su fecha. No es una función de lujo: es la única forma de que en rebajas sepas qué puedes anunciar y qué no.
Las reglas de las temporadas de rebajas y los carteles obligatorios tienen además normativa autonómica de consumo encima. Lo tuyo concreto te lo dice tu asociación de comerciantes o tu asesoría, no esta página.
La garantía de lo que vendes es de tres años, no de dos
Para los productos comprados a partir del 1 de enero de 2022, la garantía legal de conformidad pasó de dos a tres años. Es un cambio que mucha tienda pequeña sigue sin haber trasladado ni a sus carteles ni a sus tickets.
Lo que esto significa para el programa es concreto: hay que poder encontrar una venta de hace dos años y medio, con su fecha, su referencia y, si hace falta, el número de serie. Cuando alguien vuelve con algo que falla, la discusión se resuelve en veinte segundos o en veinte minutos según dónde esté esa información.
Los plazos exactos de reclamación, las excepciones por tipo de producto y lo que corresponde al fabricante los consultas con tu asesoría. Lo que ponemos nosotros es que el dato esté y se encuentre.
Lo mismo que a cualquier otra empresa
Verifactu obliga al programa con el que emites tickets y facturas a registrarlos de forma encadenada e inalterable. Fechas del Real Decreto-ley 15/2025: 1 de enero de 2027 si la tienda es una sociedad y 1 de julio de 2027 si eres autónomo. No existe lista de «TPV homologado»; existe la declaración responsable del fabricante, y esa es la llamada que toca hacer. No aplica en Álava, Bizkaia, Gipuzkoa ni Navarra, donde rige TicketBAI. Fechas y fuentes.
Y si tienes personal contratado, el registro diario de jornada es obligatorio desde el 12 de mayo de 2019, se conserva cuatro años y tiene que poder enseñarse. En comercio lo que más lo complica son los relevos y los refuerzos de campaña. Hay un real decreto en tramitación para llevarlo a digital que a día de hoy no está publicado en el BOE. Estado de la tramitación.
Cuánto cuesta y cuánto tarda
La web, desde 190 € sin IVA si es sencilla, de una página; una web completa, entre 1.900 € y 3.400 €, en dos pagos y de dos a cuatro semanas. En una tienda el precio sube sobre todo por una cosa: cuántos productos hay que subir y quién hace las fotos. Un catálogo de treinta referencias no cuesta lo mismo que uno de trescientas, y eso se dice antes.
Los avisos de reposición, desde 190 € por proceso y de una a dos semanas.
El control de existencias a medida, primera fase utilizable desde 990 € y de cuatro a ocho semanas. Un sistema completo con variantes, proveedores, entrada por código de barras y reserva desde la web suele quedar entre 6.000 € y 14.000 €, por fases que se pagan al terminar cada una.
Y lo que diremos en la primera llamada si es el caso: si tu TPV ya lleva existencias y te encaja, no lo cambies. Muchos TPV de comercio lo hacen razonablemente bien y lo que falta está fuera: la web, la reserva para recoger y los avisos.
Cuando no está claro, el paso previo es el Plano de trabajo: desde 90 €, cinco días laborables, se descuenta entero y se devuelve si vemos que no hay nada que merezca la pena. Todos los precios · los seis compromisos.
Preguntas
Lo que nos pregunta una tienda antes de decidir.
¿Tengo que hacer un inventario entero para empezar?
Sí, y no hay forma de escaparse: un control de existencias que arranca con cifras inventadas está mal desde el primer día y en dos meses nadie se lo cree. Es el trabajo más pesado del proyecto y conviene saberlo antes de empezar, no a mitad.
Lo que sí se puede es hacerlo por partes: empezar por la familia de producto que más vendes o por el proveedor que más te ocupa, vivir con eso unas semanas, y meter el resto cuando se vea que funciona. Es más lento y es mucho más probable que acabe usándose.
¿Me hacéis una tienda en línea?
Una tienda en línea completa, con pasarela de pago, transportistas, devoluciones y todo lo que arrastra, no. Es otro negocio y hay plataformas que lo hacen mejor y más barato de lo que lo haríamos nosotros. Decirte que sí sería venderte un proyecto que no te conviene.
Lo que sí montamos, y en una tienda de barrio suele funcionar mejor, es el catálogo con disponibilidad y reserva para recoger. El cliente ve que tienes su talla, la reserva y pasa. No compites con el comercio electrónico en precio ni en logística: compites en que lo tienes ahí hoy.
Llevo el stock en un Excel y a mí me funciona.
Entonces probablemente no necesites esto todavía, y te lo diremos en la primera llamada. Un Excel de existencias aguanta bastante más de lo que dice la gente que vende programas.
Donde el Excel se rompe siempre es en tres sitios: cuando hay variantes de talla y color, cuando lo tiene que tocar más de una persona a la vez, y cuando hay que mirarlo desde la tienda con un cliente delante. Si te pasan esas tres, el Excel ya te está costando dinero aunque no lo veas.
¿Funciona con lector de código de barras?
Sí, y con la cámara del móvil también, que para una tienda pequeña suele ser suficiente y no cuesta nada. Un lector de los baratos se comporta como un teclado: lee el código y lo escribe donde tengas el cursor, así que funciona sin más.
Lo que hay que mirar antes es si tus productos traen código de barras de fábrica o si tienes que etiquetarlos tú. Si hay que etiquetar, eso es trabajo y coste y se dice al presupuestar, no después.
Tengo dos tiendas y el almacén en una de ellas.
Es el caso donde más se nota, porque el problema deja de ser saber qué hay y pasa a ser saber dónde está. Y el traspaso entre tiendas es la operación que más descuadres genera, precisamente porque casi nunca se apunta en el momento.
Lo que hay que decidir antes de programar es si cada tienda ve el stock de la otra y si puede reservarlo. Suena a detalle y es la decisión que más discusiones evita después. Va dibujada en el esquema de pantallas que te enseñamos antes de escribir una línea de código.
¿Y las devoluciones y los vales?
Se pueden llevar, y hay que decidir con cuidado una cosa: si la devolución la registra el TPV —que es donde está el dinero— o el programa de existencias. Lo normal y lo sano es que el dinero lo lleve el TPV y que aquí sólo entre el movimiento de la unidad que vuelve al lineal.
Lo que no vamos a hacer nosotros es el vale como documento de cobro: eso entra en terreno de facturación, y ahí no entramos en ningún proyecto.
¿Cuánto tarda mi equipo en aprender a usarlo?
La entrada de mercancía y la consulta de existencias, una tarde. Son dos pantallas y se aprenden haciendo. Lo que lleva más tiempo no es aprender: es coger la costumbre de apuntar en el momento en vez de «luego».
La formación al equipo va incluida en el precio, con un manual corto, y hay un periodo de corrección de errores sin coste con la duración escrita en el presupuesto. Si alguien de tu tienda no sabe usarlo, no hemos terminado.
Por dónde seguir
Si lo tuyo es una pieza concreta.
- Control de existencias y pedido al proveedor Cómo se ponen los mínimos, cómo se arma el pedido solo y qué hace falta para que el inventario cuadre de verdad.
- Cobros pendientes Si sirves a otros negocios y facturas a treinta o sesenta días, quién debe qué y desde cuándo, con el aviso preparado.
- Fichaje y registro de jornada Relevos, refuerzos de campaña y gente que cubre de una tienda a otra, con el mes cuadrado para la gestoría.
- Cómo hacemos las webs Qué entra en el precio, qué hace que suba el precio y qué pasa con el dominio y los accesos.
Hablemos
¿Cuántas veces al día vas a mirar si te queda algo?
Cuéntanoslo en veinte minutos por teléfono y te decimos por dónde empezaríamos, cuánto costaría y cuánto tardaría. Si tu TPV ya te lo resuelve, te lo diremos igual y esa llamada no se cobra.
- La primera llamada es gratis
- Web desde 190 € sin IVA
- Te contestamos el mismo día laborable
Que te llamemos
Si nos dices cuántas referencias manejas, si tienen tallas o colores y qué TPV usas, llegamos a la llamada con los deberes hechos.