El programa es real; los datos, de prueba. No sale ni una petición de este navegador.
AutoEmpresa

Existencias y pedido al proveedor

Sesenta referencias con su semáforo, y debajo el pedido de la semana ya repartido entre los cinco proveedores.

El pedido que habría que hacer hoy

Las existencias

Ref. Producto Proveedor Hay Mínimo Gasto/sem. Aguanta Semáforo

Qué estás viendo y qué probar

Sesenta referencias de un almacén pequeño, cinco proveedores y, arriba, el pedido que habría que hacer hoy, ya repartido y ya escrito. Lo que toques se guarda en tu navegador y se borra con «Reiniciar la demo».

  1. Pulsa el filtro «Bajo mínimo» y mira la columna «Aguanta»: las semanas que queda de cada cosa al ritmo al que se gasta. Esa columna es la que dice si corre prisa, no la de «Hay».
  2. Pulsa «Sin movimiento». Son referencias con existencias y consumo cero: dinero parado en una estantería que nadie mira porque nunca da problemas.
  3. Sube al pedido y pulsa «Copiar para WhatsApp» en cualquier proveedor. El pedido de ese proveedor queda en el portapapeles, escrito, listo para pegar.
  4. Marca uno como pedido y fíjate en el distintivo. Luego «Descargar el pedido entero»: baja una hoja de cálculo con todo, por si prefieres mandarla por correo.

Qué problema resuelve de verdad

El segundo viaje. El montador en casa del cliente sin la pieza, el cliente esperando otros tres días y la mañana entera perdida por un latiguillo de cuatro euros. La rotura de existencias casi nunca es de lo caro: es de lo barato que nadie vigila.

Y el problema contrario, que se ve menos: comprar de más porque «por si acaso». El semáforo de aquí no se enciende por tener poco, sino por tener poco para lo que se gasta. Esa es toda la idea: cruzar lo que hay con el consumo, y no con una sensación.

La otra mitad del trabajo es escribir el pedido. Aquí ya está escrito, agrupado por proveedor, con su plazo de entrega y con el aviso de si llega o no al pedido mínimo, que es justo lo que se olvida y obliga a llamar dos veces.

A qué oficios les sirve

Dónde está la frontera

Esto ordena el almacén y prepara la llamada al proveedor. No es facturación. No emite facturas ni albaranes, no numera documentos y no se conecta con la contabilidad. Lo que ves valorado es una estimación de lo que costaría el pedido con el último coste conocido de cada referencia: sirve para decidir, no es un documento contable y no compromete a nadie.

Como no expide facturas, Verifactu no le aplica. Verifactu obliga desde el 1 de enero de 2027 a las sociedades y desde el 1 de julio de 2027 a autónomos y profesionales (RD-ley 15/2025), y no se aplica en País Vasco ni en Navarra, que van por TicketBAI y Batuz. AutoEmpresa no vende programa de facturación homologado ni emite facturas: eso sigue en manos del programa que ya uses, y esta pantalla convive con él sin tocarlo. Por qué no entramos en facturación.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que inventariar todo el almacén para empezar?

No, y si te lo piden desconfía. Se empieza por las referencias que de verdad te dejan tirado: las que has ido a buscar corriendo alguna vez. Con treinta o cuarenta ya se nota. El resto entra poco a poco, y lo que nunca se cuente no estorba: sencillamente no sale en el semáforo.

¿De dónde sale el consumo de cada semana?

De lo que sale del almacén. En la versión de verdad se descuenta cuando se apunta el material de un trabajo o cuando se vende, así que el consumo se calcula solo con las semanas anteriores. En esta demo viene puesto como dato para que puedas ver el cálculo sin tener que darle de comer nada.

¿Se puede conectar con mi TPV o con mi programa de facturación?

Depende de si ese programa deja salir los datos, y eso se mira antes de presupuestar, no después. Si tiene forma de exportar o una vía de conexión, se conecta. Si no la tiene, te lo decimos: preferimos decir que no se puede a cobrar por intentarlo.

¿Hace falta lector de códigos de barras?

No hace falta para empezar, pero ayuda mucho en cuanto el movimiento es diario: un lector barato se comporta como un teclado y no requiere nada especial. Lo que decide si esto funciona no es el lector: es que alguien apunte lo que saca. Si eso no se hace, ningún programa lo arregla.

Tengo dos mil referencias. ¿Aguanta?

Sí, pero cambia lo que hay que construir: con ese volumen hacen falta familias, buscador, etiquetas y control de quién toca qué. Eso ya no es una pantalla, es un programa por fases. Lo hablamos en el Plano de trabajo y sale escrito antes de empezar, con su precio y su fecha.

Esto, para tu almacén, cuesta lo que pone aquí

Lo que acabas de usar es un programa a medida: el semáforo por referencia, el cálculo de cuánto aguanta cada cosa y el pedido de la semana repartido por proveedor. Se construye por fases, y cada fase termina con algo que ya podéis usar.

Primera fase desde 990 € sin IVA · de 4 a 8 semanas

Ese «desde» es lo más básico: una primera fase utilizable, de una pantalla. Cada pantalla o función que se añada se presupuesta y se suma; un sistema completo suele quedar entre 6.000 € y 14.000 €. Se cobra al terminar cada fase, no por adelantado, y la cesión del código va por escrito en el presupuesto.

Antes de nada, el Plano de trabajo, desde 90 €: alcance, precio cerrado y fecha, descontable del proyecto. Los cuatro precios.

Cómo es un control de existencias a medida · Cómo se hace un programa a medida · Las otras demos

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