Hablemos
Cuéntanos qué necesita tu negocio.
Tres campos y te llamamos. Te contestamos el mismo día laborable; si escribes después de las 18:00, a la mañana siguiente. Si prefieres el teléfono directo o WhatsApp, también estamos ahí.
Que te llamemos
Sin compromiso. La primera llamada dura veinte minutos y no te la cobramos.
O directamente, sin formulario
Trabajamos en remoto para toda España y nos acercamos cuando el proyecto lo pide. Horario de oficina, de lunes a viernes.
Por dónde empezar
Cinco formas de hablar con nosotros, de menos a más
No hace falta que empieces por el escalón de abajo. Están puestos por lo que te piden a ti: el primero no te pide ni un dato y el último es una conversación ahora mismo. Elige el que te encaje hoy.
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1
Lo que dejas: nada
Abre una demo y trastéala
Seis programas nuestros funcionando de verdad dentro del navegador. Sin registro, sin formulario y sin dejar un dato. Cierras la pestaña y no queda rastro de que has pasado.
Ver las seis demos -
2
Lo que dejas: nada
Mira el precio y lo que firmamos
Los precios de partida con su plazo al lado y lo que entra en cada uno, sin «a partir de». Y al lado, los compromisos por escrito y qué pasa si los incumplimos, en la página de garantía.
Ver los precios -
3
Lo que dejas: tu número
Escríbenos por WhatsApp
Dos líneas contando qué te pasa y te contestamos por ahí mismo. Escribes cuando te va bien, lees cuando te va bien, y lo cierras cuando quieras. No es una llamada: es una conversación que llevas tú.
Abrir WhatsApp -
4
Lo que dejas: nombre y teléfono
Déjanos el teléfono y te llamamos
El formulario de aquí arriba. Te llamamos el mismo día laborable si escribes antes de las 18:00, y si no, a la mañana siguiente. Una llamada, y si no la coges, una segunda y un mensaje. Ni una más.
Subir al formulario -
5
Lo que dejas: veinte minutos, ahora
Llámanos y lo hablamos ya
Es el escalón que más pide y el que antes resuelve. Si tienes algo parado hoy —la web caída, el programa que no abre, un presupuesto que sale esta tarde—, no rellenes nada: descuelga. Contesta una persona, no un centro de llamadas.
Qué pasa cuando le das al botón
Cuatro pasos, y en ninguno hay una cuota ni una firma.
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1
Te llamamos el mismo día laborable
Si escribes antes de las 18:00 de un día laborable, te llamamos hoy. Si no, mañana a primera hora. Te llama una persona, no un centro de llamadas.
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2
Veinte minutos de preguntas, no de venta
Queremos saber cómo trabajas hoy y dónde se te va el tiempo. Si vemos que lo tuyo no sale a cuenta, te lo decimos en esa llamada y no insistimos.
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3
Te mandamos el presupuesto por escrito
Con el precio cerrado, lo que entra, lo que no entra y el plazo. Sin letra pequeña y sin «a partir de».
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4
Decides tú, sin prisa
Si dices que no, se acaba ahí y no te volvemos a escribir. Si dices que sí, empezamos enseñándote el esquema de lo que va a hacer antes de programar nada.
Antes de dejarnos el teléfono
Las cuatro dudas que nos plantean siempre en este punto.
¿Me vais a estar llamando cada semana?
No. Llamamos una vez. Si no lo coges, lo intentamos una segunda y te dejamos un mensaje. Si no nos dices nada, ahí se queda: no hacemos seguimiento comercial ni mandamos boletines.
¿Qué hacéis con mi teléfono?
Contestarte y nada más. No se lo damos a nadie, no lo vendemos y no lo metemos en ninguna lista. El mensaje sale desde nuestro propio servidor: no pasa por ningún servicio de terceros. Si no hay contratación, se borra al año, y eso está escrito en la política de privacidad.
¿Cuesta algo la primera llamada?
No, y no hay trampa detrás: veinte minutos por teléfono para entender qué necesitas. Si de ahí no sale un proyecto que te compense, te lo decimos nosotros mismos.
Todavía no sé lo que necesito, ¿os escribo igual?
Sí. Es lo más normal: casi nadie llega sabiendo si lo suyo es una web, un programa a medida o una automatización. Cuéntanos qué tarea te está comiendo el tiempo y de eso ya nos ocupamos nosotros. Si quieres ir mirando, abre una de las demos: son programas nuestros funcionando, sin registro.