El programa es real; los datos, de prueba. No sale ni una petición de este navegador.
AutoEmpresa

Citas y recordatorios

La semana entera de un vistazo, y el recordatorio de cada cita ya escrito, esperando la hora de salir.

Ausencias

La semana

Pincha una cita para ver el detalle y el mensaje que saldría.

Qué estás viendo y qué probar

La semana entera de un negocio de citas, con el color y la duración de cada servicio, y debajo el recordatorio de cada una ya escrito, esperando la hora de salir. Todo lo que toques se guarda en tu navegador y se borra con «Reiniciar la demo».

  1. Pincha una cita de cualquier columna. Abajo aparece el detalle y el mensaje literal que saldría, con el nombre, el día, la hora y el servicio ya metidos. No es un ejemplo de mensaje: es el mensaje.
  2. Pulsa «Simular envío». La cita pasa a «Recordada» y el contador de arriba cambia. Se deshace con «Volver a dejarla pendiente», así que trastea sin miedo.
  3. «Copiar el mensaje» lo deja en el portapapeles tal cual, para pegarlo en WhatsApp. Ese es el camino de coste cero mientras no haya nada automático montado.
  4. Mira las citas de los días pasados: una de ellas está como «no vino». Ese es el dato que casi nadie apunta y el único que dice si esto sirve para algo.

Qué problema resuelve de verdad

El hueco que no se llena. Una cita a la que no viene nadie no es una hora perdida: es una hora que ya no se puede vender, porque te enteras cuando ha pasado. En una peluquería son dos horas de color; en una clínica, un box parado; en un taller, un puente libre toda la mañana.

El recordatorio a mano funciona, y por eso lo hace todo el mundo la primera semana. Deja de hacerse el día que hay lío, que es justo el día en que la agenda está llena. Lo que cambia aquí es que el mensaje ya está escrito y el trabajo que queda es pulsar.

Y la otra mitad, menos vistosa: ver la semana entera cuando alguien llama preguntando por un hueco, en vez de pasar hojas de un cuaderno con el cliente esperando al teléfono.

A qué oficios les sirve

Dónde está la frontera

Recordar una cita ya concertada se puede enviar: es una comunicación de servicio. Meter una oferta en ese mismo mensaje lo convierte en publicidad, y la publicidad por correo, SMS o mensajería necesita consentimiento previo: lo dice el artículo 21 de la Ley de servicios de la sociedad de la información, y no tiene excepción por ser de empresa a empresa.

Si tu negocio es sanitario, el motivo de la cita no va en el mensaje. Un tratamiento o una prueba son datos de salud, con protección reforzada en el reglamento de protección de datos, y el mensaje puede acabar en una pantalla que mira otra persona. Se recuerda el día y la hora, y punto. Hasta dónde llega tu caso te lo dice tu asesor, no tu proveedor de programas.

Esta pantalla no emite facturas ni ningún otro documento fiscal, así que Verifactu no le aplica. AutoEmpresa no vende programa de facturación homologado ni emite facturas: eso sigue en manos del programa que ya uses. Por qué no entramos en facturación.

Preguntas frecuentes

¿El recordatorio sale solo por WhatsApp?

Puede salir solo, pero conviene saber lo que eso implica. El envío automático por WhatsApp va por el canal oficial de la plataforma, con plantillas que hay que aprobar y un coste por mensaje que pone el proveedor, no nosotros. El SMS funciona igual y también se paga. Por eso la demo enseña primero el camino de coste cero: el mensaje escrito y un botón para copiarlo.

¿Puedo aprovechar el recordatorio para meter una oferta?

Mejor no. En cuanto el mensaje lleva promoción deja de ser una comunicación de servicio y pasa a ser publicidad, que necesita consentimiento previo. Si quieres mandar ofertas, se monta aparte, con su permiso pedido como toca y su forma de darse de baja. Mezclarlo sale barato hoy y caro el día que alguien reclama.

¿Pueden pedir cita los clientes desde la web?

Sí, y es lo primero que suele pedirse después. Es una pieza aparte: una página donde se ven los huecos reales y se reserva, conectada con esta misma agenda para que no se pisen. Se presupuesta por separado porque no todo el mundo la quiere: hay negocios que prefieren hablar antes de dar la hora.

Ya llevo la agenda en el móvil. ¿Para qué quiero esto?

Si tu agenda te vale, quédatela. Un calendario del móvil guarda la hora, pero no sabe cuánto dura cada servicio, no distingue quién no vino de quién anuló, no escribe el recordatorio y no te dice al final del mes cuántos huecos se han quedado vacíos. Si eso no te hace falta, esto tampoco.

¿Y los datos de mis clientes, dónde acaban?

En tu sistema, no en el nuestro. El programa se instala a tu nombre, los datos son tuyos y se pueden exportar cuando quieras. Nosotros no guardamos ni consultamos la agenda de nadie, y esta demo, de hecho, no manda nada: todo lo que escribes se queda en tu navegador.

Esto, para tu negocio, cuesta lo que pone aquí

Lo que acabas de usar es un programa a medida: la agenda de la semana, el cálculo de ausencias y el recordatorio escrito para cada cita. Se construye por fases, y cada fase termina con algo que ya podéis usar.

Primera fase desde 990 € sin IVA · de 4 a 8 semanas

Ese «desde» es lo más básico: una primera fase utilizable, de una pantalla. Cada pantalla o función que se añada se presupuesta y se suma. Si ya tienes agenda y lo único que falta es que el recordatorio salga solo, eso es una automatización suelta: desde 190 € sin IVA, lo básico. En los dos casos, precio cerrado por escrito antes de empezar y el código es tuyo.

Antes de nada, el Plano de trabajo, desde 90 €: alcance, precio cerrado y fecha, descontable del proyecto. Los cuatro precios.

Cómo es una app de citas a medida · Cómo se hace un programa a medida · Las otras demos

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