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AutoEmpresa Webs y programas para pymes

Caso de uso

Quién te debe qué, desde cuándo y con el aviso preparado.

El dinero que ya has ganado y todavía no has cobrado, en una sola pantalla y ordenado por antigüedad. Con el recordatorio escrito y esperando a que una persona le dé al botón.

Desde 190 € sin IVA por proceso · de 1 a 2 semanas · precio cerrado por escrito

  • Esto avisa; no reclama
  • El aviso lo aprueba una persona
  • No emitimos facturas
  • Precio cerrado por escrito

Esta fue la última pantalla en abrirse, y tardó por una razón que merece la pena contar.

El programa era lo de menos: una tabla con fechas y una resta. Lo que no estaba resuelto era el texto. Un aviso de impago se parece muchísimo a una reclamación de deuda, y en cuanto se parece entra en terreno ajeno: los actos de presión sobre el deudor, el tratamiento de datos de solvencia y, si al recordatorio se le cuela una oferta, la prohibición de los envíos comerciales en frío. Preferimos publicarlo tarde que publicarlo mal.

La solución está a la vista dentro de la propia demostración, y es lo primero que se lee al abrirla: esto avisa; no reclama. No hay columna de intereses de demora, no hay plazos con consecuencias, no hay cadenas de avisos automáticas y no hay una palabra sobre ficheros de ningún tipo. Nada de eso se nos ha olvidado: está decidido.

Ábrela, filtra lo que está muy vencido y prepara un aviso. Verás el texto entero antes de que salga, con tu nombre en la casilla de quién lo aprueba. Marca un cobro y mira cómo se mueve la media de días de cobro de arriba. Sin registro, sin dejar el correo y sin que salga una sola petición de tu navegador.

Si prefieres que te la enseñemos nosotros, veinte minutos por videollamada, sin compromiso. Pídelo aquí o escríbenos por WhatsApp.

El dinero que ya has ganado y todavía no has cobrado.

«Sé que hay facturas sin cobrar, pero tendría que sentarme una tarde a mirarlo.»

«Me da cosa llamar para reclamar. Al final lo dejo pasar y se me olvida.»

«Me he enterado en diciembre de que una factura de marzo seguía sin pagar.»

En una empresa pequeña el cobro no se pierde por mala fe de nadie: se pierde porque no hay nadie mirándolo. La factura sale, el cliente no paga, y como nadie tiene esa tarea escrita en su lista, pasan tres meses. Cuanto más tiempo pasa, más incómodo es llamar y menos probable es cobrar.

Haz la cuenta con tus números. Mira ahora mismo cuánto dinero tienes emitido y sin cobrar, y cuántos días de media lleva pendiente. Ese número no lo sabemos nosotros; lo sabes tú, y normalmente da un susto.

Qué hace exactamente

Dicho en lenguaje de negocio, que es el único que importa aquí. Todo esto está abierto y se toca en la demostración.

  • Todo lo pendiente en una pantalla, ordenado por antigüedad: quién, cuánto, desde cuándo y cuántos días lleva vencido, con el color cambiando según lo viejo que sea.
  • El resumen de arriba: cuánto hay pendiente, cuánto de eso ya está vencido, qué vence esta semana, cuál es el más antiguo y a cuántos días está tu media de cobro.
  • El aviso escrito y esperando. El recordatorio de vencimiento ya redactado, con tono neutro y comercial, para que mandarlo cueste un botón y no una tarde.
  • Siempre lo aprueba una persona. Nada sale solo. Y queda registrado quién lo aprobó y cuándo.
  • El historial de cada cliente: qué se le ha avisado, cuándo, con qué palabras exactas y qué contestó. Para no volver a llamar dos veces por lo mismo.
  • Los datos salen de tu programa de facturación, leyéndolos, cuando ese programa lo permita. No hay que teclear nada dos veces.
  • Un panel de la propia automatización, para ver qué se ha enviado y qué ha fallado. Una automatización sin panel es una caja negra.

A quién le serviría

A cualquiera que facture a crédito y no tenga a nadie dedicado a perseguir cobros.

  • Instaladores y empresas de mantenimiento Muchas facturas pequeñas al mes, a clientes que pagan cuando se acuerdan, y un dueño que está en la calle y no en la oficina.
  • Reformas y obra Certificaciones por fases y cantidades grandes. Aquí un mes de retraso es un problema de tesorería, no un descuido.
  • Distribuidores y mayoristas Venta a crédito a comercios pequeños, con vencimientos distintos por cliente y un riesgo repartido en muchas cuentas.
  • Gestorías, despachos y servicios profesionales Cuotas mensuales y clientes de años, donde reclamar es especialmente incómodo y por eso se deja pasar.
  • Transporte y logística Portes facturados a plazo, muchos albaranes por factura y una discusión frecuente sobre qué se entregó.
  • Talleres con flotas y empresas Particulares que pagan al momento y empresas que pagan a sesenta días. Son dos negocios distintos en la misma caja.

Dónde está la raya

Avisar, sí. Reclamar, decidirlo una persona.

Decisiones que afectan a personas

Lo que no montamos, y por qué

Un aviso lo prepara la máquina; mandarlo, cobrar, denegar o reclamar lo decide una persona. Es una regla que vale para todas nuestras automatizaciones y aquí se nota más que en ninguna otra. Por eso no está escrita sólo en esta página: está dentro del propio programa, encima de los datos, y el botón de aprobar no se puede pulsar sin poner un nombre.

No montamos reclamaciones automáticas, ni escalados, ni mensajes con tono de amenaza, ni el cálculo de intereses de demora, ni la inclusión de nadie en ficheros de solvencia patrimonial. Eso tiene requisitos propios y consecuencias serias para la otra parte, y no debe salir de una automatización. Si decides llegar ahí, es una decisión tuya con el asesoramiento de quien corresponda: nosotros hacemos programas y no damos consejo jurídico.

Y el tono importa tanto como la función. Los textos que escribe el programa empiezan por ofrecer que el error sea nuestro —«si ya la has pagado, dínoslo y lo comprobamos»— porque son clientes, no morosos, y quien abre esa pantalla quiere seguir facturándoles el año que viene.

Y no montamos envíos comerciales en frío: el artículo 21 de la Ley de servicios de la sociedad de la información los prohíbe. Un recordatorio de una factura tuya no es publicidad; mezclarle una oferta, sí.

Lo que no hacemos, dicho de frente

AutoEmpresa no vende programa de facturación

No desarrollamos software que emita facturas, no generamos libros registro de IVA ni de IRPF y no vendemos programa de facturación homologado. Aquí solo leemos de tu programa de facturación, cuando lo permita, para saber qué está pendiente y desde cuándo.

Que conste, porque en este terreno se confunde fácil: Verifactu obliga a los sistemas informáticos de facturación —1 de enero de 2027 para sociedades y 1 de julio de 2027 para autónomos y profesionales, según el Real Decreto-ley 15/2025, y sin aplicación en el País Vasco ni en Navarra, donde rigen TicketBAI y Batuz—. Un panel de cobros no emite facturas y no entra ahí. Por qué hemos decidido no entrar en facturación.

Cuánto costaría y cuánto tardaría

Desde 190 € sin IVA si los datos de cobro ya existen en un programa que deja leerse. Es una automatización de un proceso, de una a dos semanas, con precio cerrado y plazo escrito.

Si hay que comprobar antes si tu programa de facturación permite conectarse —y hay que comprobarlo casi siempre—, el paso previo es el Plano de trabajo: desde 90 €, cinco días laborables, se descuenta entero del proyecto y se devuelve si al terminarlo vemos que no hay nada que merezca la pena hacer. Si la respuesta es que tu programa no deja leer nada, te la damos igual.

Si además el control de cobros tiene que vivir dentro de un programa vuestro más grande, entonces es software a medida: primera fase utilizable desde 990 € sin IVA.

Sin cuota obligatoria. El mantenimiento cuesta 90 € al mes, es opcional y se cancela cuando quieras.

Ver todos los precios y qué hace que suban

Qué no entra

  • La emisión de facturas ni los libros registro de IVA o de IRPF.
  • La reclamación de deudas, ni extrajudicial ni judicial, ni el asesoramiento sobre ella. Eso es de tu asesoría o de tu abogado.
  • La inclusión de nadie en ficheros de morosos.
  • La contabilidad y la conciliación bancaria completa. Te decimos qué está pendiente; cuadrar las cuentas es otra cosa.
  • Conectar con programas que no permiten conectarse. Se comprueba antes, en el Plano de trabajo, y te damos la respuesta aunque sea que no.

Preguntas

Lo que nos preguntan sobre esto.

¿Puedo probarlo antes de hablar con nadie?

Sí. Abre la demostración y trastea: filtras lo que está vencido, buscas un cliente, abres su ficha para ver qué se le ha dicho ya, preparas un aviso y marcas un cobro para ver cómo se mueve el resumen de arriba.

No hay registro, no te pedimos el correo y no sale ni una petición de tu navegador: lo que toques se guarda en tu propio equipo y el botón de reiniciar lo borra. Y en la demostración no se envía ningún aviso a nadie, porque no hay nadie a quien enviárselo.

¿Vais a reclamar vosotros las deudas?

No, ni nosotros ni el programa. Lo que montamos avisa y prepara el texto; quién recibe un aviso, cuándo y con qué palabras lo decide siempre una persona de tu empresa, y queda registrado quién lo aprobó.

Un recordatorio de vencimiento lo puede preparar una máquina. Reclamar una deuda es una decisión comercial y a veces jurídica, y esas no las toma un programa. Si hay que llegar a la reclamación formal, eso es cosa de tu asesoría o de tu abogado: nosotros hacemos programas y no damos consejo jurídico.

¿Los avisos se mandan solos?

No, y es una decisión de producto y no una limitación técnica. El programa redacta el texto con las facturas que ese cliente tiene pendientes y lo deja entero a la vista; aprobarlo es una acción de una persona, con su nombre, y queda escrito en el historial del cliente con las palabras exactas que se mandaron.

Tampoco hay cadenas de avisos ni escalados: ningún aviso dispara al siguiente. Y el tono es el que usarías por teléfono con alguien a quien quieres seguir facturando el año que viene, porque son clientes y no morosos. Puedes leer los textos completos en la demostración antes de creerte nada de esto.

¿Esto emite facturas?

No. AutoEmpresa no vende programa de facturación, no desarrolla software que emita facturas y no genera libros registro de IVA ni de IRPF.

Lo que hacemos aquí es leer de tu programa de facturación, cuando ese programa lo permita, para saber qué está pendiente y desde cuándo. Leer, sí; emitir, no. La factura la sigues haciendo tú con el programa que ya usas.

¿Podéis meter a quien no me paga en un fichero de morosos?

No montamos eso. Incluir a alguien en un fichero de solvencia patrimonial tiene requisitos propios y consecuencias serias para esa persona o empresa, y no es algo que deba salir de una automatización nuestra.

Si decides hacerlo, es una decisión tuya con el asesoramiento de quien corresponda, por su cauce y con su responsabilidad.

¿Y si mi programa de facturación no deja leerse?

Pasa, y hay que comprobarlo antes de prometer nada. Ese es el Plano de trabajo: desde 90 €, cinco días laborables, que se descuenta entero del proyecto y se devuelve si al terminarlo vemos que no hay nada que merezca la pena hacer.

Si la respuesta es que tu programa no deja leer nada, te la damos igual y ahí se acaba. Preferimos perder un proyecto a cobrarte por montar algo que no iba a funcionar.

Hablemos

¿Cuánto tienes emitido y sin cobrar ahora mismo?

Si no lo sabes de memoria, ese ya es el problema. Cuéntanoslo en veinte minutos por teléfono y te decimos si tu programa de facturación deja leerse, qué costaría montarlo y cuánto tardaría. Si no sale a cuenta, te lo decimos ahí mismo.

  • La primera llamada es gratis
  • Desde 190 € sin IVA por proceso
  • Te contestamos el mismo día laborable

Que te llamemos

Tres campos. Si nos dices con qué programa facturas hoy, llegamos a la llamada sabiendo si se puede leer de él.

El mensaje sale del propio servidor: no pasa por ningún servicio de terceros. Si algo falla, escríbenos a contacto@autoempresa.es o llama al +34 745 03 46 61.

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