Tu oficio
Web y programa para restaurante: reservas y escandallo.
El teléfono suena a las dos y cuarto, que es exactamente cuando nadie puede cogerlo. La mesa de ocho del viernes no aparece y esa noche ya no entra nadie más. Y el escandallo de la carta lo hiciste cuando el aceite valía otra cosa. Empieza abriendo el programa de existencias y pedidos.
Web desde 190 €
- Se abre sin registrarse
- Precio cerrado por escrito
- Sin cuota obligatoria
- El código se te cede
El margen no se pierde en el servicio. Se pierde entre servicio y servicio.
«El inventario lo hago el domingo por la noche, y el martes falta algo igual.»
«El del pescado me ha subido tres euros el kilo y el plato sigue costando lo mismo en la carta.»
«La mesa de ocho del viernes no vino. Esa noche ya no entra nadie más a las nueve y media.»
«En el turno de comidas no hay quien coja el teléfono, y por ahí entran la mitad de las reservas.»
En hostelería el problema nunca es el servicio: el servicio se saca siempre. El problema es todo lo que pasa fuera de las cuatro horas en las que hay gente sentada: la reserva que entra cuando no se puede atender, la compra que se hace de memoria, el plato que lleva un año dando menos margen del que crees y las mermas que nadie apunta porque no hay ningún sitio donde apuntarlas.
Hay una cifra que casi ningún local tiene al día y que decide el año entero: lo que cuesta cada plato hoy. No lo que costaba cuando se montó la carta. El escandallo no es contabilidad: es saber cuál de tus platos estrella se ha convertido en una obra de caridad.
- 09:30Llega el pedido. Se repasa el albarán por encima porque hay prisa. Una caja viene con menos peso del facturado y eso ya no se reclama.
- 13:50Empieza el servicio. El teléfono suena siete veces. Se cogen dos. Las otras cinco eran reservas.
- 15:10Se acaba un plato del menú. Nadie lo apunta. Mañana se volverá a poner en la pizarra igual.
- 18:00Se hace la compra para el fin de semana. De cabeza, con lo que se ve en la cámara y lo que se recuerda de la semana pasada.
- 21:40La mesa de ocho no aparece. Nadie tenía su teléfono para confirmar por la mañana. Ocho cubiertos del viernes, a cero.
- 00:45Se cierra la caja. El resultado del día es un número. Qué ha dado margen y qué no, no lo sabe nadie hasta que llegue la factura del proveedor a fin de mes.
Seis momentos y ni uno se arregla cocinando mejor. Todos se arreglan con que algo apunte, avise o sume en un sitio donde se pueda mirar al día siguiente.
Míralo funcionando
Abre las existencias y fíjate en el pedido que se prepara solo.
De los seis programas que tenemos abiertos, el que le cambia el mes a una casa de comidas es el de existencias. Ábrelo, baja una cantidad por debajo del mínimo y mira cómo se arma la lista de pedido sin que nadie la escriba. Eso es el domingo por la noche que dejas de hacer.
Cómo leer esta demostración
El programa es real; los artículos de dentro, no. Están inventados a propósito para que puedas trastear.
Lo que escribas no sale de tu equipo. No hace ni una petición a internet. Lo guarda tu navegador y «Reiniciar la demo» lo borra. Compruébalo con la pestaña de red mientras lo usas.
Esta demo es de almacén, y una cocina no es un almacén. Lo que hay que añadir en el tuyo es justo lo que la demo no trae: que un kilo de lomo se convierta en raciones, la merma del despiece, y que al vender un plato baje lo que ese plato lleva dentro. Eso es lo que separa un control de existencias de un escandallo de verdad.
Qué se monta normalmente en un restaurante
Por orden de lo que más se nota, no de lo que es más vistoso.
- La carta en la web, en texto y no en un PDF. Es el cambio que más rápido se nota y el que casi nadie hace. La mitad larga de quien busca tu restaurante lo hace desde el móvil buscando la carta, y un PDF en el móvil se lee con lupa y no sale en Google. La carta en la página se lee, se comparte y se encuentra.
- La carta que actualizas tú. Cambiar un precio o quitar un plato tiene que costar un minuto y no una llamada a nadie. Si para cambiar el menú del día hay que pedir permiso a un informático, la carta de la web estará desactualizada en tres semanas.
- La reserva en un toque, con los turnos de mesa de verdad. Que el sistema sepa que la mesa de las 20:30 tiene que estar libre a las 22:15 para el segundo pase, y que no acepte una de ocho a las 22:00 si no cabe.
- La confirmación de la víspera. Un mensaje el día antes a las mesas grandes, con un botón para decir que sí o que no. Recupera parte de los plantones del fin de semana, que es donde duelen.
- El escandallo vivo. Cada plato con lo que lleva y con lo que cuesta hoy, no con lo que costaba cuando se montó la carta. Cuando el proveedor sube un precio, ves en qué platos se te ha comido el margen.
- Las mermas y el rompimiento, apuntados donde pasan. Una pantalla en cocina donde marcar lo que se ha tirado o se ha roto, con dos toques. Sin eso, el inventario nunca cuadra y siempre se le echa la culpa a alguien.
- El pedido por proveedor y por día de reparto. Porque el del pescado viene los martes y los viernes, y el de bebida los lunes, y pedir fuera de ese calendario es pedir mal.
- El fichaje, si tienes personal. En hostelería es donde más horas se discuten, y el turno partido es justo lo que peor lleva una hoja de papel.
Qué no te vamos a hacer
Se dice ahora y no cuando llega la factura.
- El TPV ni el programa que emite los tickets y las facturas. No desarrollamos software de facturación ni libros registro de IVA o de IRPF. Sí podemos leer de tu TPV para sacar el escandallo, los informes y los avisos, si tu TPV lo permite.
- La comanda en la sala con impresión en cocina. Eso es terreno del TPV que ya tienes y de su hardware, y hacerlo a medida casi nunca sale a cuenta. Se trabaja con el tuyo.
- El reparto a domicilio con repartidores y seguimiento en mapa. Es otro proyecto, con otro tamaño y otro riesgo. Si lo que quieres es recoger pedidos para recoger en el local, eso sí.
- La conexión con los portales de reservas y de reparto. Depende de que ellos dejen, y de lo que cobren. Se comprueba antes de presupuestar y se te dice, aunque sea que no.
- Decirte qué alérgenos lleva cada plato. Te montamos el sitio donde se declara y se actualiza en un minuto, y hacemos que salga bien en la carta. Lo que lleva cada plato lo sabes tú, y responder de ello es tuyo.
Lo que te obliga a ti
Tres normas que en hostelería se miran de verdad.
Hoy es 23 de septiembre de 2026. Sin alarmas y sin fechas inventadas.
Los catorce alérgenos, también en la carta de la web
El reglamento europeo de información alimentaria fija catorce sustancias —gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, lácteos, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos— sobre las que hay que informar al cliente, y el Real Decreto 126/2015 desarrolla en España cómo se hace cuando la comida se sirve sin envasar, que es el caso de cualquier restaurante.
La parte que casi todo el mundo pasa por alto: si publicas la carta en internet, esa información también tiene que estar ahí, y tiene que coincidir con la de la casa. Una carta en PDF de hace dos años con alérgenos que ya no son los de tu receta es peor que no tener carta en la web.
Por eso lo montamos como un dato del plato y no como un texto suelto: cuando cambias la receta, cambian los alérgenos en la carta de sala y en la de la web a la vez. Lo que lleva cada plato lo declaras tú; lo que hacemos nosotros es que no haya dos versiones distintas.
El turno partido es donde se pierden las reclamaciones de horas
Desde el 12 de mayo de 2019, toda empresa con personal contratado lleva registro diario de jornada con hora de entrada y de salida de cada persona, lo conserva cuatro años y lo tiene a disposición de la plantilla, de sus representantes y de la Inspección de Trabajo.
En hostelería esto no es un trámite: es el sector donde más horas extra se discuten, y el turno partido, la entrada escalonada y el cierre que se alarga son justamente las horas que una hoja rellenada el viernes de memoria no sostiene. Fichar en el momento, desde una tableta en el office, cuesta tres segundos por persona y por turno.
Hay un real decreto en tramitación para llevar el registro a digital, con trazabilidad y acceso remoto para la Inspección. A día de hoy no está publicado en el BOE y cualquiera que te dé una fecha se la está inventando. Estado de la tramitación, actualizado.
Lo que diga tu convenio provincial de hostelería sobre jornada, pausas, nocturnidad y horas complementarias lo dice tu gestoría, no nosotros. El programa tiene que poder recoger lo que ese convenio diga, y eso sí es cosa nuestra.
Tu TPV tiene fecha: 2027
En un bar casi todo son tickets, pero el ticket sale de un programa igual, y Verifactu va precisamente de eso: de que el sistema informático con el que emites registre cada documento de forma encadenada e inalterable. Fechas del Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre: 1 de enero de 2027 si el local es una sociedad y 1 de julio de 2027 si eres autónomo.
No existe ninguna lista oficial de «TPV homologado por Hacienda». Lo que existe es la declaración responsable del fabricante. La llamada que toca hacer es a quien te vendió el TPV, y la pregunta es si la van a emitir y para cuándo. Si tu TPV es de los que llevan diez años sin actualizarse, conviene hacerla pronto y no en diciembre de 2026.
Si el local está en Álava, Bizkaia, Gipuzkoa o Navarra, esto no te aplica: ahí rige TicketBAI, con Batuz en Bizkaia, y Navarra tiene su propio sistema. Las fechas y las fuentes.
Cuánto cuesta y cuánto tarda
La web, desde 190 € sin IVA si es sencilla, de una página; una web completa, entre 1.900 € y 3.400 €, en dos pagos y de dos a cuatro semanas. En un restaurante lo habitual se queda cerca del punto de partida si ya tienes fotos decentes, y sube si hay que hacerlas: las fotos de la comida son, en este oficio, la mitad del trabajo.
Las reservas y la confirmación de la víspera, desde 190 € por proceso y de una a dos semanas.
El escandallo y las existencias a medida, primera fase utilizable desde 990 € y de cuatro a ocho semanas. Un sistema completo con recetas, mermas, pedido por proveedor y coste del plato al día suele quedar entre 6.000 € y 14.000 €, por fases que se pagan al terminar cada una.
Y lo que te diremos en la primera llamada si toca: si tienes un bar de barra sin cocina, no necesitas un escandallo a medida. Necesitas la web, la carta bien puesta y poco más, y eso es una web y no seis mil.
Cuando no está claro, el paso previo es el Plano de trabajo: desde 90 €, cinco días laborables, se descuenta entero y se devuelve si vemos que no hay nada que merezca la pena. Todos los precios · los seis compromisos.
Preguntas
Lo que nos pregunta un restaurante antes de decidir.
¿Por qué no vale la carta en PDF, que es lo que tengo?
Por tres motivos y ninguno es estético. El primero: en un móvil un PDF se abre pequeño y hay que ampliar con los dedos plato a plato, así que mucha gente lo cierra. El segundo: Google entiende mucho peor un PDF que una página, y las búsquedas de «carta» y «menú» con el nombre del pueblo son de las que más tráfico traen a un restaurante.
El tercero es el que de verdad importa: un PDF hay que rehacerlo y volver a subirlo cada vez que cambia un precio, así que nunca se hace, y acabas con una carta en internet que no es la tuya y con unos alérgenos que no son los de tu receta de hoy.
¿Esto quita las mesas que reservan y no vienen?
No las quita. Reduce la parte que es olvido, que es buena parte, con un aviso la víspera y un botón para confirmar o anular. Y lo que sí cambia de verdad es lo otro: cuando alguien anula a las siete de la tarde, tú te enteras a las siete y no a las nueve y media, y esa mesa todavía se puede vender.
No te vamos a dar un porcentaje de mejora inventado. Haz tú la cuenta con los tuyos: mira cuántos cubiertos se te quedaron colgados el último mes y ponles tu ticket medio.
Yo ya uso un portal de reservas que me cobra por cubierto.
Entonces la pregunta no es si funciona —funciona— sino cuánto te cuesta al año y qué parte de esas reservas son de gente que ya te conocía y que habría reservado igual contigo. Esa parte es la que se puede recuperar teniendo reserva propia en tu web.
Lo sensato casi nunca es irse del portal de golpe: es tener las dos puertas y mirar los números a los tres meses. Lo que no recomendamos es lo contrario, que es lo habitual: no tener reserva propia y depender entero de un intermediario que además se queda con el dato de tu cliente.
Mi cocinero no va a estar apuntando mermas.
Si hay que escribir, no lo hará, y tendrá razón. Por eso en cocina se diseña para dos toques: se pulsa el artículo y se pulsa el motivo, y ya está. Si para apuntar que se ha tirado una bandeja de merluza hay que rellenar un formulario, el programa está mal hecho.
Y aun así conviene empezar con poco: los cuatro o cinco artículos caros, no los ochenta. Cuando se ve que el número sirve para algo, el resto entra solo. Al revés, pidiendo apuntarlo todo desde el primer día, no funciona en ningún sitio.
¿Sacáis el escandallo del TPV que ya tengo?
Si tu TPV deja sacar las ventas por plato, sí, y es lo más cómodo: tú vendes como siempre y el consumo teórico se calcula solo. Si no deja, hay que introducir las ventas de otra manera, y eso es trabajo diario para alguien.
Es exactamente el tipo de cosa que comprobamos en el Plano de trabajo antes de presupuestar, porque cambia el proyecto entero. Y te damos la respuesta por escrito aunque sea que tu TPV no deja y que la opción buena es otra.
¿Y si el que tiene que meter esto soy yo, que no paro?
Entonces se hace más pequeño. Un restaurante que va desbordado no debe empezar por el escandallo: debe empezar por la web con la carta y la reserva, que se monta en tres semanas y no exige trabajo diario de nadie.
El escandallo llega después, cuando hay un momento de menos presión, y aun así se monta por partes. Tu parte del trabajo son unas dos horas a la semana mientras dure el proyecto. Si ni eso, te diremos que esperes, aunque nos cueste el encargo.
Tengo dos locales. ¿Sirve igual?
Sirve, y además es donde más se nota, porque con dos locales el problema deja de ser de memoria y pasa a ser de comparación: qué local compra más caro lo mismo, cuál tira más, cuál va peor de personal el sábado.
Lo que hay que decidir antes de programar es qué se comparte y qué no: proveedores y recetas suelen compartirse; existencias, personal y caja, no. Eso va dibujado en el esquema de pantallas que te enseñamos antes de escribir una línea de código, y si no te convence, el proyecto se para ahí.
Por dónde seguir
Si lo tuyo es una pieza concreta.
- Control de existencias y pedido al proveedor Cómo se ponen los mínimos, cómo se arma el pedido solo y qué hace falta para que el inventario cuadre de verdad.
- Reservas con recordatorio automático La confirmación de la víspera y el hueco que se libera en cuanto alguien anula, que en fin de semana es dinero.
- Fichaje y registro de jornada Turno partido, entradas escalonadas y cierres que se alargan, con el mes cuadrado y exportable para la gestoría.
- Verifactu: qué te obliga y cuándo Las fechas de 2027, por qué no existe el «TPV homologado» y qué preguntarle a quien te lo vendió.
Hablemos
¿Sabes hoy cuánto te cuesta tu plato más vendido?
Cuéntanoslo en veinte minutos por teléfono y te decimos por dónde empezaríamos, cuánto costaría y cuánto tardaría. Si con la web y la carta bien puestas tienes de sobra, te lo diremos igual y esa llamada no se cobra.
- La primera llamada es gratis
- Web desde 190 € sin IVA
- Te contestamos el mismo día laborable
Que te llamemos
Si nos dices cuántos cubiertos haces, qué TPV usas y cómo entran hoy las reservas, llegamos a la llamada con los deberes hechos.